Capítulo 45. Cortados con las mismas tijeras
No obstante, Marcos no estaba ni cerca de parar ahí, y mucho menos aniquilando a un solo lobo, de los cuatro culpables que por ahora tenía en sus manos, pues en solo pensar lo que sufrió su luna le hervía la cabeza de la ira.
Luego de haber cobrado la vida del primer culpable, de inmediato se dirigió a donde estaba el otro lobo de la manada de los Green, el cual se encontraba pidiendo perdón desesperadamente por lo que había hecho, pues según él, no era el culpable de lo sucedido, ya que ellos