Habían pasado varios días no sabía a ciencia exacta cuántos, pero se sentían una eternidad. Había recibido un sin fin de castigos y torturas para obtener la fórmula, estaba resistiendo todo hasta ahora, me seguían botando agua helada, no me daban de comer o beber más que una sola vez por día, pero nada se comparaba con la humillación de tener que hacer mis necesidades sobre mí misma, olía demasiado mal y cada vez me sentía más cansada y débil. Esperaba el fin de esta tortura, sabía que si habla