-Puedes dejar de reír…esto no es gracioso. —me dijo Matt mientras se desataba las manos y se acercó a mí. —no puedo creer que en esta situación te estés riendo.
-Si lo es…por lo menos la caída lo fue, además déjame…estoy tratando de no pensar en el dolor en mis brazos. —él intentó mover el alambre y solté un pequeño quejido mirándolo mal. —no hagas eso…es más fácil que tomes las pinzas que están en la mesa.
-Ah perdón…es solo que estoy preocupado, tenemos que salir de aquí y llevarte al hospit