CAPÍTULO 41: VENGANZA.
Ni contando hasta el cien se me quita el maldito coraje, pero lo peor es que lo único que puede hacer fue acomodarme un poco para Matt no supiera que estoy aquí, por suerte funcionó porque después de que hablaron unos cuantos minutos él se fue, así que Jane me ayudó a salir pidiéndome disculpas.
-Sólo cállate... —bufé quitándole la servilleta para limpiar el helado que cayó en mi ropa mientras caminaba al auto, en cuanto ambas subimos a esté comencé a conducir hacia el departamento.
-Perdón...