83. LA INTRODUCCIÓN DE ODILIA
Odilia se levanta y nos da un abrazo a los dos. Robin va a la dirección a hablar para que nos den la autorización. Nos hacemos pasar por sus nietos y regresamos con ella a mi casa. Por suerte, es grande; enseguida le arreglo un hermoso cuarto. Parece una niña con juguete nuevo.
A la media hora llega Serrí con todo el grupo. No se quedaron en la otra ciudad. Mis hijas llegan y me abrazan fuertemente. Mi amiga, por supuesto, les ha contado todo.
—Mamá, no llores —me dice mi hija, aferrada a mí co