140. CONTINUACIÓN
Robert apretó los labios, asegurándose de escoger bien las palabras antes de hablar. Finalmente, se inclinó un poco hacia adelante y me miró fijamente. Me confesó en voz baja, como si nos estuvieran escuchando por algún micrófono escondido:
—Es que le pedí que me enseñara algo de lo que él hace, no los diseños de Robin, y no me impresionó para nada —me informó seriamente—. Te voy a mandar el portafolio, para que lo mires. A Joe no le gustaron.
—Pues, si a él no le gustaron, a mí menos —respondí, totalmente segura de ello—. Pero mándamelo para verlo.
Robert se puso de pie, diciendo que tenía un mundo de trabajo. Negué con la cabeza, levantando una ceja, y le recordé que se llevara las acciones de Joel.
—¿Qué cosa mía? ¿Qué están tramando a mis espaldas? —preguntó Joe, entrando sin tocar la puerta con dos vasos de jugo en las manos.
—No es nada, cariño —se apresuró a decir Robert, mirándome con los ojos abiertos, como pidiéndome que lo siguiera. Luego giró hacia Joe y añadió rápida