140. CONTINUACIÓN
Robert apretó los labios, asegurándose de escoger bien las palabras antes de hablar. Finalmente, se inclinó un poco hacia adelante y me miró fijamente. Me confesó en voz baja, como si nos estuvieran escuchando por algún micrófono escondido:
—Es que le pedí que me enseñara algo de lo que él hace, no los diseños de Robin, y no me impresionó para nada —me informó seriamente—. Te voy a mandar el portafolio, para que lo mires. A Joe no le gustaron.
—Pues, si a él no le gustaron, a mí menos —respon