141. LA LLAMADA DE IRIS
Joe se dejó caer en el sillón frente a mí, acomodándose la falda con esmero. Cruzó las piernas y dio un largo sorbo a su café antes de hablar otra vez.
—Déjame adivinar, ¿intento de manipulación emocional seguido por súplicas incómodas y una evidente falta de profesionalismo? —preguntó con una sonrisa.
—Le atinas a la primera, Joe. Felicitaciones, puedes anotarte otro premio como la psíquica de la oficina —contesté con una sonrisa—. Vete a buscar todas las cosas que tenemos que hacer este mes.
Es verdad lo que me dijeron Joe y Robert: los diseños de Jorge no son nada que me llame la atención. Son básicos. No entiendo cómo, entonces, desarrolla las ideas de Robin. Debe ser obra de él, quien seguramente le dice lo que tiene que hacer. Estoy concentrada en eso cuando escucho sonar mi teléfono. Me asombro al ver que es el número de mi casa, así que lo tomo de inmediato.
—Hola —saludo, intrigada de quién puede estar llamando desde allá.
—Hola, hermana, soy Iris —escucho la voz inconfu