Mundo ficciónIniciar sesiónHago mi mejor esfuerzo por recomponerme y finjo un interés desmedido por sus bocetos, como si no estuviera a punto de explotar por dentro. Mi estrategia, bastante lógica desde mi punto de vista, es no mirarlo directamente a los ojos. ¿Por qué? Porque esos ojos son traicioneros y que prometen desarmar cualquier fachada de tranquilidad que me quede. Así que fijo la vista en sus dibujos.
—Están… muy interesantes —murmuro, y






