AMOR OCULTO. 5- LA IRA DE PAPÁ.
Mientras que las fotografías y la grabación se dibujaban en la pantalla del televisor, Stan cortaba un tomate con delicadeza, quería cocinar para Alice, aquello era casi como una tradición o un ritual entre la pareja que aún sentía el amor que un día inició como un pecado.
Sus milimétricos y controlados movimientos se detuvieron abruptamente al escuchar el nombre de su hijo y el apellido Christensen en la misma oración.
—¿¡Qué carajos!? —el hombre palideció de inmediato— ¡ALICE!
La mujer bajó