49. LOS SECRETOS DE PARIS 2.
Entonces luego de 6 meses de mi cambio drástico, mis ojos lo volvieron a ver.
Se bajaba de una moto que conducía la misma chica del centro comercial, se veía tan diferente a él que iba siempre tan bien peinado y elegante. En su lugar esa chica parecía recién salida de un concierto de rock, varias de sus prendas rotas y manchadas, además de los tatuajes que parecían rayones de niños pequeños sobre su piel.
Fue entonces cuando un sentimiento extraño me invadió, tal vez sería envidia, porque los