50. CUANDO PARIS CAMBIO.
—¿La amas? —lo interrumpí.
—¿De qué hablas? —me pregunto entre confundido y molesto.
—Tu novia, la chica de la moto ¿la amas? —sus ojos brillaron cuando dije "la chica de la moto". Parecía que entraba en otra dimensión, inclusive sus pupilas se dilataban.
—Si, Paris. Esa chica, que es más bien una mujer, es todo a lo que yo llamo felicidad y la amo, la amo más que a nada.
—Pero es menor que tú.
—¿Cómo lo sabes? —se enderezó de golpe y su actitud pasó de ser amable a estar en la defensiva.
—La v