38. LO QUE NOS SEPARA.
ALICE.
—¡No la toques! —Stan grito justo cuando mi madre estaba por golpearme en la mejilla, sabía que iba a doler pero estaba allí para enfrentar su ira.
—Stan, no puedes pedirme que acepte esto —mi madre lo miraba con severidad, por primera vez miraba a Stan con severidad. Casi parecía odiarlo y resentirlo como nunca antes lo había hecho con él.
—No te pido que aceptes nada. Te estoy contando lo que va a pasar, no necesito que ni tu, ni nadie acepten mis sentimientos y mi relación —no había