26. ME VOY.
—Ismael, vamos a ir al médico.
—No estoy enfermo, mamá.
—Lo sé, pero debemos hacerte un examen.
—¿Para qué? —su pregunta me hizo dudar, entre contarle la verdad o dar una mentira piadosa.
—Tu padre no está muerto.
—Ya lo sabía.
—¿Qué? —me quedé mirándolo algo estupefacta. A veces Ismael me contrariaba, dudaba si en verdad era un niño.
—Mamá, te escuche un día hablar por teléfono. Se que mi padre no está muerto —sabía muy bien a qué se refería. Pero no pensé que me hubiese escuchado.
Esa no