27. LA LLAMADA.
AIDEN.
El día había llegado, recibí una llamada del centro médico y sin esperar mucho salí de la oficina hasta el lugar. Pero a medio camino mi celular sonó de nuevo, miré la pantalla y vi el nombre en el identificador.
Stan.
No quería contestar, pero algo me decía que era necesario.
—¿Qué quieres? —dije aburrido.
—Hablar contigo.
—No tenemos nada de qué hablar.
—Antes de que abras el sobre, hoy, quiero que sepas que tengo uno igual al tuyo.
Sus palabras no me cayeron nada bien, todo se h