Entro en mi habitación y dejo el bolso sobre la mesa. El cansancio me invade con solo mirar el dormitorio y ver mi cama. Una cama tan grande que cabemos yo, Zeky y Herson. Niego con la cabeza. Ni siquiera responden a mis mensajes, y mucho menos llenan mi cama esta noche. Me reprendo por enésima vez por siquiera importarme que no me hayan escrito. Precisamente por eso nunca quise sentir nada más que deseo por ellos. Todo esto es una pérdida de tiempo. Me pregunto si están bien, quiero llamarlos