Herson ríe entre dientes detrás de mí, apretándose más contra mi cuerpo. Me giro para mirarlo por encima del hombro y él acerca sus labios a los míos.
—Oye, estoy haciendo mis propios tratos con mis propios términos—, dice cuando nos separamos.
—Oh, ¿cuéntame?—
—O más bien un intercambio.—
Levanto una ceja. —Continúa.—
Aceptas mudarte con nosotros y te prometo que te diré que te amo cada vez antes de salir por la puerta. Y otra vez al volver a casa.
—¿Mudarme...contigo?—
—No creo que me entiend