Arqueo una ceja, pensando en la mujer que vi salir de su apartamento hace unos días. —Creo que más juego que un poco—.
—Bueno, ya sabes lo que dicen sobre disfrutar de tu juventud antes de envejecer y todo eso. Tengo que disfrutar algo porque el trabajo no es lo que me hace sonreír—.
—Definitivamente entiendo ese sentimiento—.
Mi última palabra sale lenta y confusa cuando un auto negro con vidrios polarizados se detiene a nuestro lado. Entonces se me pone la piel de gallina. Mi corazón comienza