¡Si tienes novio lo terminas, si tienes marido te separas y te divorcias! esas eran las palabras que salieron de los carnosos labios de Emilio, junto a ellas se sintió una atmósfera helada que parecía rodearlos solamente a ellos dos
¿Con qué derecho piensas qué puedes ordenarme tales cosas, Emilio Mendoza? yo estoy fuera de tu vida, juré que nunca volvería al lugar dónde me rompieron el corazón ¡nunca lo haré! no voy a volver a la mansión Mendoza, ni mi hijo ni yo, toda una vida no me va alcanz