En el hospital Dereck finalmente empezaba a mejorar, sus signos vitales se habían estabilizado y ya no estaba en cuidados intensivos, pero aún sedado por los medicamentos sin abrir los ojos, empezó a susurrar un nombre desesperadamente:
— Kiara, Kiara, por favor mi amor no vuelvas a dejarme.
El doctor que lo estaba atendiendo se sorprendió al escuchar esto, mucho más porque este imponente hombre que daba miedo parecía estarle suplicando a alguien en sus sueños, pero con cuidado terminó de re