—¡Lisandro!— Posa sus manos en su rostro para hacerlo reaccionar, pero lo que él hace es abrazarla, porque siente nostalgia por aquel recuerdo. Sus pequeños hijos miran en silencio y Caroline le corresponde aquel abrazo.
—Perdóname—. Ella puede sentir los fuertes latidos de su corazón.
—Cálmate…— balbucea al sentirlo temblar y no lo comprende. Realmente, ella se está asustando.
—Perdón por no recordarte. He tenido un recuerdo de nuestros hijos—. La confesión de Lisandro hace que ella lo abrace