—¡Jefe responda por favor!— insiste Bastián y al no tener respuesta, se dispone a mirar la ubicación de su Caristeas
Por otro lado Caroline siente una punzada en su pecho, llevando su mano derecha a su corazón sin dejar de mirar a su hijo. —mami... ¿Te duele?— preguntó Connor con debilidad
—no hijo... Estoy bien, lo estás haciendo muy bien— le dice al ver que se está dejando inyectar
—mami, no sueltes mi mano— le suplica y ella pasa saliva, siente que algo está pasando y los nervios empezaron