Durante unos instantes, Zachary permaneció aturdido por haber encontrado a Somalia allí y por recordar las palabras que él acababa de pronunciar.
Había dicho que la mataría. Aquello lo dejó desconcertado incluso consigo mismo. Mientras la observaba de pie, apoyada sobre las muletas, comenzó a cuestionarse por qué había reaccionado de una manera tan descontrolada.
Jamás una loba había conseguido despertar semejante furia dentro de él. Era cierto que Somalia poseía una sangre extraordinaria y que