Uno.
Dos.
Tres.
Su mente subconsciente contaba mientras monitoreaba sus pasos. Casi parecía que, en el mismo instante en que su mano le dio una palmada en el trasero, su capacidad de pensar se apagó.
El shock que sintió fue inimaginable. Sus labios quedaron entreabiertos mientras miraba el suelo debajo de ella, sus manos se balanceaban de un lado a otro, ¿y su vestido?
No quiere ni pensar en lo expuesta que estaba ante él en ese momento.
Esto no es civilizado.
Esto es un gran crimen, un insulto