¿Hambre?
Sí, ella hace un rato tenía hambre. Ese tipo de hambre que haría que cualquiera ignorara cualquier cosa y a cualquiera que se interpusiera en su camino hasta saciarse.
¿Pero ella?
¿Qué hizo? Aprovechó ese hambre, o mejor dicho, sació ese hambre con un beso y las caricias de su marido.
Creía que se mantenía firme en sus convicciones. Creía que no podía sentir nada por él. Pero, de alguna manera... se equivocaba.
Todo aquello le resultaba nuevo: el beso, sus manos recorriendo su cuerp