RÁFAGA DE ARDOR Y RECUERDOS
Ángelo se encontraba en una de sus oficinas más discretas, ubicada en un edificio antiguo y apartado del bullicio de la ciudad. La habitación estaba impregnada de un aroma a cuero viejo y madera pulida, con una luz tenue que se filtraba a través de las gruesas cortinas. Era uno de sus sitios favoritos, y sentado en su sillón, con una copa de whisky en la mano por la tarde, escuchaba atentamente al hombre frente a él.
—Ha estado generalmente revisando los archivos tod