—Hola a todos—digo—. Ésta es Ariana Álvarez, mi prometida. Incluso ella me mira cuando doy el anuncio.
Sophia sonríe dulcemente. Evito mirar a Iván porque lo que vi en el momento en que cruzamos la puerta es que la estaba mirando como sabía que haría. Apuesto a que el hijo de puta estaba contando las horas hasta que llegáramos.
Mi padre es el primero en levantarse y se dirige hacia nosotros. No estoy seguro de qué esperar de él, pero cuando una pequeña sonrisa rompe su rostro arrugado, me sient