GRAY
La bujía oxidada no se mueve. La balanceo suavemente de un lado
a otro, dejando que el aceite penetrante que Billy vertió ayer se filtre en las ranuras. Estoy concentrado, haciendo mi mejor esfuerzo para no romperlas, haciendo mi mejor esfuerzo para no dejar que mis pensamientos vayan en un bucle.
Mi sueño de anoche sigue resurgiendo en mi mente. Sigo viendo los ojos de ese tipo, el odio que centellea en ellos. Veo esa pistola apuntándome a la cara, y a continuación, siento el terror de sa