8. Capítulo
—¿Así nada más? Nadie te da una oportunidad de oro sin algo a cambio... —el ceño fruncido y confundida un poco me atrevo a decirlo.
—No sé más.
—¿Cómo es que aceptaste mi estancia aquí?
—Dijiste que sería la última pregunta.
—Esta la será, en serio.
Suspiro.
—Porque a cambio puedo pensar qué rumbo tomar, tengo un año sabático, lo necesito. Es todo lo que voy a decirte.
Mi entrecejo se hunde en un mar de dudas, lo que dice tiene sentido y luego lo pierde al indagar con profundidad. Es como