39. Capítulo
Torcida Intención
...
—¿Qué haces?
—¿Yo? Nada, ¿por qué dices eso? —con rapidez me guardo el teléfono, espero no haya notado lo que hice.
Temo que el nerviosismo me delate.
—Vale, sentí algo de luz... Olvídalo —mira hacia el ventanal y arruga el ceño, luego se frota los ojos antes de verme —. Me quedé dormido, perdí la noción del tiempo, ¿cómo te fue en la universidad?
—Bien —mi voz tiembla —. Normal, más de lo mismo, iré a cambiarme.
Me urge irme de ahí, ya estoy de camino a mi habitación