Capítulo 70 – Un nuevo latido de esperanza
Los días en la casa de la playa transcurrían en aparente calma, pero algo dentro de Isabela no estaba bien. Se despertaba con náuseas, su cuerpo se sentía más cansado de lo normal y, aunque intentaba ignorarlo, su instinto le decía que algo estaba ocurriendo.
Una mañana, mientras Gabriel aún dormía, Isabela se encontró de pie frente al espejo del baño, observando su reflejo con preocupación. Llevaba días con retraso, pero el miedo la había paralizado,