Malú
Deja de darme bofetadas y me sienta con las piernas abiertas. Nuestras miradas se cruzan y nuestros cuerpos se unen como imanes de puro fuego, deseo y pasión. Me sujeta firmemente la nuca, me sacude la cabeza y me habla con firmeza.
- No dejes que ningún hombre vuelva a tocarte. Eres mía c@cete.... sólo mía en este car@lho... me fuiste entregada y serás mía para siempre. ¿Entiendes porr@? - Dijo enfadado mirándome fijamente y yo tampoco aparté la mirada ni un instante
- "Pero fuiste tú qui