Malú
Vincenzo estaba un poco enfadado por lo que le había hecho a Isabela, pero cuando llegué a casa intenté calmarlo como a él le gusta y todo volvió a ir bien... Después dormimos como dos niños cansados después del sexo que habíamos tenido los dos, más aún cuando los niños dormían en casa de mi suegra.
Cuando me desperté él ya estaba levantado preparándose para salir... estaba delante del espejo anudándose la corbata.
Me levanté y me acerqué a él, le abracé por detrás y le besé la espalda.
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