TOMO 2. CAPÍTULO 30. Un abogado adjunto
TOMO 2. CAPÍTULO 30. Un abogado adjunto
Elijah sintió que su corazón hacía un “crac” tan sonoro que podían escucharlo en toda la sala, especialmente en ese brave minuto en que el jefe de los Marshall, con su maldito uniforme, su chaleco antibalas, su pistola a la cintura y su metro noventa y dos había reaccionado a aquel beso con una sonrisa.
Y mientras eso pasaba la cara del juez se ponía roja como un tomate y Basset hacía un escándalo.
—¡Esto es indignante! ¡Esos espectáculos no se ofrecen en