LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 3. Una señal de Diosito
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 3. Una señal de Diosito
—Sebastian… ¡te llamas Sebastián, príncipe! ¿No te acuerdas? —exclamó Michelle adelantándose con preocupación, porque no podía ni imaginar lo terrible que debía ser despertar en la cama de un hospital sin conocer a nadie, sin recordar nada, ni siquiera su propio nombre.
Sin embargo aquel gesto desesperado fue malinterpretado por el doctor, que de inmediato pidió que la sacaran y la tranquilizaran.
—Por favor, señora, todo estará bien —le dijo