LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 4. Una esposa loca
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 4. Una esposa loca
—¿A ver, usted me ve cara de idiota? —rezongó Michelle chasqueando los dedos delante del valuador de la casa de empeño al que le había tirado la puerta a las cinco de la madrugada—. ¡De loca sí, pero de idiota no! ¿Está claro? Este pedrusco tiene más de cuatro quilates, es un diamante limpio y pertenece a una de las colecciones más exclusivas de Tiffany.
—¡Pues sí, pero ¿tiene su documentación?! —la increpó el hombre y Michelle ondeó frente a él