LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 13. Algo mal
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 13. Algo mal
Era preciosa. La condenada era preciosa desde la punta de los cabellos hasta los malditos dedos de los pies, y la forma en que se dibujaba su cuerpo a través de aquel cristal mojado hizo que a Sebastian se le hiciera agua la boca.
Retrocedió trastabillando y carraspeño cuando llegó a la cocina, porque era evidente que aunque él no se acordara de aquella mujer, el resto de él si la deseaba… y mucho.
Así que puso su atención en algo menos peligroso, como