CAPÍTULO 62. Un hombre vale tanto como vale su palabra
CAPÍTULO 62. Un hombre vale tanto como vale su palabra
La expresión de Elijah era la de un hombre petrificado, mudo, aturdido, y Lynett se habría dado cuenta de eso si solo se hubiera atrevido a mirarlo. Pero sus ojos estaban en el paisaje fuera de la ventana que tenía más cerca mientras sus labios se convertían en una línea fina y apretada.
—Sé que nunca quisiste creerme, pero yo no lo hice —murmuró por lo bajo—. No te puse ninguna trampa, yo… solo no podía entender qué era lo que había pasado