CAPÍTULO 40. Pesadillas
CAPÍTULO 40. Pesadillas
Infinitos. Largos. Terribles.
Minutos. Horas. Días.
Elijah era como una sombra que iba de un lado a otro de la salita de hospital, y que hubiera olido a perro muerto de no ser porque al menos una vez al día Sebastian lo empujaba hacia un hotelito cercano donde había rentado una habitación y lo obligaba a bañarse y cambiarse.
Lynett había rebasado aquel paro cardiaco, pero eso no significaba que había mejorado de inmediato. La habían llevado a terapia intensiva y aquel eq