CAPÍTULO 62. Revelación...
Rafael:
Asombrado, anonadado, inconscientemente me llevé la mano derecha a mi marca de nacimiento, la cual conozco perfectamente porque ha estado conmigo desde que nací. Tía Anastasia, se levantó de la orilla de la piscina, como impulsada por un resorte.
Estefanía entrecerró sus ojos y me miró con desconfianza. Sheyli hizo lo mismo. Los trillizos me observaban felices, admirados y caminaron en la piscina hacia donde me encontraba. Me quedé inmóvil y vino a mi memoria como un rayo de luz aquell