Pamela
Esperé a Tamara en un bistro de brunch llamado The Beach Shack. Era un local precioso de color verde lima que parecía haber resistido varias tormentas, y quizás también algunos huracanes. La pintura se estaba desconchando en algunas zonas, dejando al descubierto ladrillos blancos a la vista. Descuidado, pero elegante, era una mezcla perfecta entre el arte que imitaba la vida y la perseverancia que te mantenía en pie incluso después de toda una vida de golpes. Para mí, era una perspectiva