Pamela me miró con expresión de dolor, como si estuviera acostumbrada a recibir mucha atención coqueta de los hombres. ¿Cómo podía alguien culparla por esa suposición? Era guapísima.
—Gracias —declinó cortésmente mirando a Tamara—, pero no es necesario.
Tamara entró con una sonrisa que sonaba falsa. "Estamos terminando nuestras tomas", explicó, saludando al equipo que estaba detrás de ella.
—¿Para qué es la sesión, si no te importa que preguntemos? —preguntó Jared, tan desesperado como yo por s