Mundo ficciónIniciar sesiónUna noche, solo una noche bastó para que mi vida cambiara completamente. Una noche donde viví de todo, la mejor de las experiencias y una de las peores y más frustrantes decepciones, cuando te das cuenta que todo fue eso, solo una noche más, que no podrás borrar con nada del mundo y mucho menos cuando ahora estarás atada a esa persona sin poder evitarlo. Pero cómo la persona más dulce y divertida puede ser la misma que tenga frente a mi, a la cual se le ve la arrogancia y lo engreído hasta por los poros, debo aprender a controlar mis impulsos, o bueno creo que ya es tarde para eso, ya no hay vuelta atrás ahora estoy sumergida en esta vida que jamás imaginé que algo así me podría pasar. Un hijo, un hijo que jamás que jamás estuvo en mis planes tener y mucho menos con un completo desconocido, mi vida a cambiado y todo por mis arrebatos.... Mi vida era tan tranquila y ella vino a ponerla de cabeza, solo una noche le bastó para cambiarla por completo, ahora no se como actuar frente a ella después de comportarme como un completo imbécil, lo que menos quiere es mi apoyo y eso me desconcierta completamente.
Leer más—Tres años, ¿a dónde se fueron que ni cuenta me di?
Maddison se masajeaba la sien, hablándole a una estancia vacía.
Estaba hastiada de esta vida que le ha tocado, era su tercer aniversario de matrimonio.
Una vez más estaba sola como cada año desde que la hicieron aceptar un matrimonio con un hombre que no estuvo presente, que no conocía, que aún no conoce y muchas veces piensa que no existe.
Mira a su alrededor, esta es una casa que es de ambos, pero él jamás ha venido, con empleados que han firmado un acuerdo de confidencialidad, que no le pueden decir al mundo lo patética de su situación.
—Señora Maddison — la llamó su ama de llaves tronando los dedos frente a ella.
—Sí, dime Paquita, discúlpame que estoy algo cansada.
—Más temprano llegó este sobre para usted, perdone que pasé por alto entregarle cuando llegó.
Madison tomó el sobre y leyó:
Sra. Maddison Hamilton
Maddison sintió nervios por este sobre, porque tenía su apellido de casada.
Dejó de ser la señorita Maddison Palermo y se convirtió en la Señora Maddison Hamilton solo firmando un papel y recibiendo un anillo de su padre.
Uno que ni siquiera sabía si lo mandó su esposo o lo compró su padre.
« ¿Será de él?»
Sacó los documentos, el membrete decía: Sentencia de divorcio y al final la firma de su esposo.
Maddison sintió que le dieron un golpe bajo, cuando levantó los documentos engrapados cayó una hoja suelta.
Era una nota a puño y letra, ella la tomó y notó que sus manos temblaban, leyó:
Me dirijo a ti que ya eres una mujer y no una niña, quiero mi libertad, ya pagué lo que debía, espero que hayan aprovechado de este tiempo y que sus negocios se mantengan exitosos, solo debes firmar y así como nos casamos estaremos divorciados.
Logan Hamilton
Maddison arrugó la nota y la hizo un puño, su respiración se hizo errática y sintió un pitido fuerte en los oídos.
«Él no vendrá…»
— ¡Después de todo este tiempo él no vendrá! Soy una idiota de la que se burlaron. ¡Me quitó tres años de mi vida y me manda solo una nota exigiendo su libertad!
—Señora cálmese por favor.
Se miró al espejo y vio a una mujer triste, ya no era una jovencita alegre, era una señora de mentira.
Agarró la copa de vino blanco y la arrojó al espejo rompiéndolo y su imagen se devolvió fragmentada, así exactamente se sentía; rota, destruida…
—Señora, por favor, ¿quiere que llame a su padre? —insistía la pobre Paquita angustiada.
—Quiere su libertad; ¡¿y cómo queda mi libertad en estos años?! Navidades encerradas en mi habitación, vacaciones enteras, no tengo amistades, nadie puede saber que mi vida es una ilusión que terminé creyendo, mientras él allá afuera anda sabe Dios haciendo qué, me pide a mi libertad, pues no me da la gana, él tiene razón ya no soy una niña.
Maddison salió de la casa dando un portazo.
Media hora más tarde Maddison llegaba a una mansión extraordinaria, al tocar la puerta un mal encarado mayordomo que parecía salido de la nobleza inglesa abrió la puerta.
—Señora Maddison, ya los señores están durmiendo.
—Pues necesito hablar con mi padre, ¿lo llamas tú o lo llamo yo?
—Pero qué alboroto es este —exclamó su madrastra Charlotte bajando las escaleras—, ¿qué horas son estas de hacer visitas? Eres una maleducada Maddison, contigo perdí el tiempo al tratar de educarte.
—Charlotte necesito hablar con mi padre y es urgente.
—Él ya se retiró a descansar, espera a mañana y lo verás en la oficina.
Charlotte pensó que Maddison le haría caso, siempre lo había hecho, pero ahora no puede ni quiere controlarse.
—Yo misma buscaré a mi padre —espetó Maddison sin detenerse y comenzó a subir las escaleras.
—Pero niña ¿qué es lo que te pasa? ¡Ay! —exclamó Charlotte cuando Maddison le pasó por un lado, no tuvo que llegar a la habitación de su padre, él abrió la puerta y la vio desconcertado.
— ¡¿Se puede saber qué gritos son esos?! ¿Maddison?, ¿ha pasado algo?
—Vine a que me expliques de una vez por todas que significa mi matrimonio y que es lo que te debe Logan Hamilton…
—Vamos a mi estudio, por favor aquí no…
— ¿Se puede saber qué es lo que te invadió para que vinieras a estas horas?
—Mi esposo me mandó una sentencia de divorcio.
Víctor Palermo se sirvió un trago doble de la licorera que se toma de un trago.
—No firmaste ¿cierto? —inquirió y estaba pálido.
—Papá, ¿qué es lo que te obligó a sacrificarme así?
—Maddison estás exagerando, eres una mujer respetable, aún muy joven y ya tienes una fortuna asegurada, tienes…
—Tengo derecho a estar molesta, tengo derecho a exigir una explicación y dejar de ser obediente y la hija buena, porque me arruinaste la vida papá.
—Hamilton está en deuda conmigo, tu matrimonio es un asunto de negocios, eso ya lo sabes.
—Me dijiste que él vendría, que podíamos ser amigos, que él estaba de acuerdo y que todo esto acabaría pronto, año tras año dándome excusas y ahora él no tuvo reparos en enviar los papeles de divorcio y humillarme, ¡yo te creí papá!
—No firmes nada, actúa como si nada hubiera pasado.
Maddison se decepciona, porque su padre entiende el obstáculo en los negocios, pero no entiende lo que ella sufre.
—Me usaste como ficha de juego.
—A ti no te ha faltado nada, eres mi mano derecha en la empresa —exclamó su padre indignado.
—Tres años, papá, años que nadie me devolverá. Más te vale llamarlo y decirle que venga y me dé la cara, no estoy dispuesta a seguir siendo un peón del sucio juego de ambos.
—Maddison no hay ningún juego sucio, tu matrimonio con Logan Hamilton es una sencilla y llana transacción comercial…
—Aparentemente válida por tres años porque ha dicho: “ya pagué lo que debía”.
—Estupideces de ese hombre, no le prestes atención, te frustra no conocerlo, pero créeme que no te pierdes de nada.
—Pues igual quiero conocerlo, aunque sea para celebrar el divorcio.
—Te he dicho que ignores esa demanda de divorcio, el padre de Logan y yo tenemos un acuerdo que no caduca y Logan lo sabe.
— ¿Qué esperas que no lo llamas? —Lo retó Maddison.
—Yo no llamaré a nadie a esta hora.
—Llámalo o firmaré la sentencia y la enviaré por correo.
—No puedes hacer eso, él quiere manipularte.
—Ambos me han manipulado —Maddison negó con la cabeza—, siempre he considerado que eras un hombre honrado, pero ahora no sé qué creer.
Víctor suspiró y expresó en voz baja.
—Maddison, los negocios son un juego de resistencia.
— ¡La mía quedó agotada! Quiero hablar con él, porque no fue solo un negocio como me hiciste creer, me tocó fingir una vida delante del mundo, y no es justo.
Víctor Palermo miró a su hija y tuvo la decencia de bajar la cara.
—Le enviaré un correo electrónico.
Maddison odiaba escribir a ese correo electrónico, siempre contestaba alguien más que era muy feliz en hacerle saber que el señor Hamilton no estaba disponible para verla y que tampoco tenía teléfono celular para atenderla.
—Me respondió, está en la ciudad, puede verte mañana en la noche —Maddison sintió una absurda emoción, a ella jamás le había contestado, lo conocería por fin, su padre terminó de leer la respuesta y se levantó de la silla indignado—. Imposible, me dice que solo hablará contigo, y que yo no puedo estar presente.
Maddison tomó su teléfono y escribió al correo electrónico de Logan.
“Acepto reunirme contigo a solas, te espero en casa después del trabajo”
—Estoy de acuerdo con mi “marido” —acentuó la última palabra con sarcasmo, un divorcio es un asunto de marido y mujer; no te quiero en la reunión, papá, necesito que Logan me explique qué es lo que te debía y pagó arruinando tres años que nadie me devolverá.
Más cerca de lo que Maddison hubiera imaginado estaba Logan Hamilton acostado en una cama, una morena esbelta lo ve enfurruñada.
—Suelta ese teléfono y ven a bañarte conmigo, por fin estás aquí y ya te están llamando.
—Dame un segundo cariño, le contesto a mi esposa.
La mujer lo vio con mala cara.
—No es gracioso Logan.
—Para nada es gracioso, pero sí necesario si quiero ser libre, la veré mañana.
—Yo voy contigo, no confío en esa mujer.
Logan la observó en silencio sin mostrar ninguna emoción en el rostro.
—No tienes por qué ponerte celosa, quiero recuperar mi vida, iré solo para que no haya problema y ella firme el divorcio.
Perspectiva de Luciana. Tres años después…Durante estos años he continuado trabajando con Sandro, solo que desde hace un año ya asisto todos los días medio turno a la empresa, ya que Alana comenzó con clases de preescolar y así cuando los niños regresan a casa yo ya estoy ahí para estar con ellos, Sandro también se toma algunas tardes libres a la semana para pasarlo con nosotros, Julia sigue feliz con Gabo y después de que estuvieron casi tres meses de vieja hace tres años se encuentran viviendo felices juntos y nosotros estamos felices por ellos. En algunas ocasiones se quedan con nosotros algunos días o en la casita en la que yo viví y en vacaciones casi siempre tomamos algunos días para pasarlos con ellos en la cabaña, todo ha sido tan hermoso obviamente llegamos a tener algunas discusiones con Sandro, pero es normal todas las parejas las tienen y lo mejor es que siempre podemos hablarlo y solucionarlo sin dejar que las cosas se hagan más grandes de lo que realmente son, la verda
Perspectiva de Luciana.Hace tres meses que inicie a trabajar y la verdad ha sido genial, estoy haciendo lo que me gusta y lo mejor de todo es que lo hago desde casa, así puedo estar con Alana la mayor cantidad de tiempo posible, algunas veces por semana tengo que asistir a la empresa, pero solo medio turno y así puedo regresar temprano.Bastián esta muy bien, parece que todo lo ocurrido con esa mujer no tuvo consecuencias graves, algunas veces despierta en las noches llamándome, pero no es nada que no podamos controlar, Alana por su lado esta enorme y no es porque sea su madre, pero esta hermosa, es una bebé muy bien portada y sobre todo amada, todos la consentimos muchísimo y ella lo sabe (comienza a manipularnos con solo sonreír), pero es hermoso ver como Bastián la quiere y cuida, ya no se diga Sandro, es el más consentido con ella y muy responsable, a pesar que pasa horas trabajando siempre procura llegar temprano para poder dedicarles tiempo y en cuanto llega se hace responsable
Perspectiva de Sandro. Después de bailar algunas canciones llega Bastián con una rosa en su mano, debo confesar que todo esto también fue para que el pudiese tener un momento con ella, por lo que me separo de Lu y él le entrega la rosa a ella. -Es hermosa, muchas gracias. Le dice ella mientras se coloca a la altura de el y le da un abrazo y un beso. -Lu, debo hacerte una pregunta muy importante. Le dice él, sonando nervioso mientras me voltea a ver, yo le hago un pequeño asentimiento para que continúe. -Dime. Lo anima para que continúe. -Quiero saber si te puedo llamar mamá? Dice con mucha pena y nervios al mismo tiempo, me resulta encantador verlo así, muy pocas veces le resulta algo tan difícil de hacer, pero después de todo lo ocurrido y aparte la ocasión anterior que la llamo así yo se lo impedí debe ser difícil para el replantearlo ahora. Ella se deja ir y lo toma en sus brazos. -Claro que puedes llamarme mamá, para mi será todo un honor que lo hagas cariño. Dice mient
-Hola. Entra Sandro a la habitación, acercándose a abrazarme por la espalda. -Hola. Le respondo mientras me giro para quedar frente a él y darle un beso. -Qué haces? -Me daré una ducha aprovechando que Julia se llevó a Alana. -Te parece si lo hacemos rápido y salimos al jardín un rato mientras estamos solos. -Te bañaras conmigo y pretendes que sea rápido? Lo cuestiono con algo de picardía. -Si, prometo comportarme. Dice mientras comienza a quitarse la ropa, sonrió mientras entro al baño y hago lo mismo. La verdad no creí que hablara en serio pero así fue, literalmente fue una ducha rápida donde nos ayudamos a bañar uno al otro con algunas caricias incluidas y nada más, salgo y comienzo a buscar algo cómodo para ponerme. -Te gustaría salir a dar un paseo en lo que regresan? -Si, entonces tendré que ponerme algo un poco más formal. Le digo mientras le muestro la pijama que me pensaba poner. Terminamos de arreglarnos casi al mismo tiempo, solo me coloqué un poco de polvo en e
Perspectiva de Luciana. Después de todo el caos vivido los últimos días vamos de camino a casa de Julia, los niños están dormidos en sus respectivos carsite mientras nosotros vamos hablando un poco de los planes para estas pequeñas vacaciones con una pequeña música de fondo, y al escuchar de fondo una hermosa canción romántica y observar por la ventana me llega un poco de nostalgia, sé que la relación no fue como cualquier otra, no comenzamos en las mejores condiciones, pero me doy cuenta que ni una canción tenemos, ninguna primera cita como tal donde vamos a pasar una velada romántica o ese tipo de cosas que hacen las personas que comienzan a conocerse, nada solo muchos desacuerdos en un principio que todo se traducía a no querer ceder ninguno de los dos por lo que realmente sentíamos. -Qué pasa? -Nada, por qué? Le respondo al darme cuenta que me perdí en mis pensamientos sin darme cuenta que me estaba llamando. -Te distrajiste y tu expresión cambió en que pensabas? Decido confe
Perspectiva de Sandro. Ha pasado una semana desde la sentencia y hoy viene Casandra a despedirse de Bastián, me duele pensar que mi hijo no volverá a ver a su madre, pero se que es lo mejor, ella no es buena para él y soy consciente que solo le haría daño convivir con ella. -Estas bien? Me pregunta Lu mientras entra a la habitación con Alana en sus brazos. -Estoy incómodo, si por mi fuera ella no volvería a acercarse a Bas nunca. Ella se acerca y me da un pequeño beso en los labios. -El estará bien, siempre que tu lo estés. -Gracias. Le digo mientras la abrazo por la cintura y la beso, ella se aleja sonriendo cuando Alana comienza a exigir atención en medio de nosotros. Salimos de la habitación a buscar a Bastián para después esperar a esa mujer y terminar con esto de una vez por todas. -Estas listo campeón? Le pregunto mientras el se abraza a las piernas de Lu. -Solo si ustedes estarán conmigo. -No nos apartaremos ni un solo segundo. Le responde ella mientras le pasa la n





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