Andrea podía percibir claramente el tono de triunfo y satisfacción en la voz de Julieta.
En otro momento de su vida, estas palabras la habrían destrozado por completo, pero ahora, sorprendentemente, no sentía más que indiferencia.
Sin dignarse a mirar atrás, Andrea respondió con voz firme:
—Cuando estoy en proceso de divorcio, ¿realmente crees que me importa si me felicita o no por mi cumpleaños?
Sin darle a Julieta la oportunidad de continuar con sus provocaciones, Andrea se alejó con paso deci