Andrea no pudo evitar tragar saliva.
Todo era culpa suya por haber dicho algo indebido, lo que había puesto a ambos en una situación tan incómoda.
Si Leo estaba enojado con ella, no podría objetar nada.
Andrea se preparó para ser reprendida.
Pero un segundo después, las palabras de Leo sorprendieron a todos.
— Andrea, no sigas hablando, no necesitas arreglar nada por mí. Esto no es tu culpa.
Leo caminó hasta Amanda, quien mantenía la cabeza baja. En el siguiente instante, él tomó su mano con fir