El sol radiante e inclemente. Hacía que el calor fuera insoportable, casi eran las tres de la tarde. La manada que vivía allí estaban a más afueras de la ciudad, era un tipo de villa y no salían mucho de allí, pero eran algo sociales entre ellos.
La carroza dejó en la entrada del lugar, tocó en la puerta de madera de la casa más grande y una mujer beta le abrí la puerta. Al parecer era la luna de la manada. La mujer tenía el cabello crespo y ojos azules, piel morena, rostro redondo y unos labio