POV de Carmen
El silencio de la habitación era abrumador, roto solo por el suave murmullo del viento afuera y mis propios pensamientos, que corrían como un río desbordado. Mi cuerpo todavía estaba débil, y el dolor en mi vientre había disminuido, pero no podía relajarme por completo. Algo en mi interior seguía sintiéndose incompleto, como si algo estuviera mal. Entonces, lo escuché de nuevo.
**Mi nombre**.
Una voz suave, casi como un susurro distante, llamándome desde lo más profundo de mi ser.