Inclinó ligeramente la cabeza y sostuvo mi mirada, el viento rozando su cabello mientras dejaba el resto sin decir a propósito.
—Necesitará nuestra ayuda —añadió—, para que Baxter sea tratado en el hospital, nos necesitará. —Sus ojos permanecieron fijos en los míos, sin parpadear.
Sentía como si estuviéramos rodeando algo prohibido, ambos conscientes de ello, ninguno dispuesto a decirlo primero.
Esperé un momento, luego enderecé los hombros.
—Dilo. —Inhaló lentamente, mi mandíbula se tensó mien