Sylvia
¿Descansar? No podría, sentía punzadas en los pies, y rodé de un lado a otro toda la noche, con las preguntas rondando mi mente, esas que no pude hacer porque jamás regreso Oliver, lo que me alivio, por un lado.
Llámenme loca si lo desean, pero la vibra que él tenía no me gustaba para nada.
Amada o no, mi hogar estaba en Nueva York y en cuanto pudiera quería volver a mi casa, así que cuando Liss se asomó en la puerta llevando lo que sería el desayuno, la invite a que me acompañara, a