Sylvia
Un fuerte golpe me despertó, seguido de gritos, en mi estado de confusión no sabía qué pasaba.
— ¡¿Qué significa esto?! — grito una voz masculina, no vi quien era, pues yo me cubrí con los brazos, porque ya era costumbre estar tendida en el piso, quizá me habían tirado para despertarme.
— La mercancía por la que pago, ¡por supuesto! — respondió el mismo hombre que yo pensé era quien daba las órdenes.
— ¡¿Son idiotas?!, ¿por qué está en esa condición?, no debían lastimarla.
— Gracias