Capítulo 8 : Eres mía ahora.
Forest miró a la mujer que servía la cena mientras el olor dulce que solo él podía percibir se movían alrededor. El alfa miró a las otras tres personas sentadas a ambos lados de la mesa, recordándose que no debía demostrar absolutamente ningún interés por esa mujer, que después de todo podría ser su única debilidad.
Aun si no quería admitirlo. Forest sabía que ponerla en peligro a ella sería poner su cuello expuesto para que cualquiera intentara tomar el lugar que tanto le había costado consegu